El pensador esta reflexionando sobre lo que ha ocurrido durante toda su vida, la muerte, el amor parecen ser su gran dilema y problema, tal vez por eso esta con su mentón caído. Él sabe que es carne de la tierra pero aún no es el momento para ser parte de ella, tiene un problema pendiente, que es casi imposible de solucionar, pero ese “casi” lo convierte en esperanzador para su conciencia y espíritu.
Hace un tiempo atrás conoció a la que seria su fatal tristeza, hermosa como la primavera, esplendorosa como el sol de media tarde, así era ella. Tiempos inolvidables que este pensador no olvidaría nunca, pero quien sabe quizás el tiempo se los lleve y ese día llegaría. Horas de otoño al anochecer y negándose a la hora de su fin, se despidió de ese pensador que le robo el corazón y marchitándose como la flor que es, se despidió.
Angustia, tristeza, carne llena de terrores, quedaron en este hombre, un hombre fuerte pero con temores heridos, desde aquel día cuando el sol marcaba el medio día el pensador de Rodin medita junto a su primavera como es que la muerte los separo pero nunca destruyo su amor …

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